Los primeros elfos

nota: este trasfondo es obra mía para su uso en un futuro wargame de fabricación propia. La imagen pertenece a su dueño, obviamente, ya que so dioses no quisieron darme el don de saber dibujar. aún voy con la creación de las razas, y en posts sucesivos iré creando el de sus sociedades  y modos de vida.

Los árboles gemelos
Tras la creación de los enanos, los dioses fantaseaban con la idea de crear una raza distinta a su última creación. Uno de ellos robó dos preciosas semillas y las plantó enmedio de un enorme bosque y de ellos surgieron dos árboles enormes y bellos. Los cuales serían conocidos en la posteridad como los árboles del Sol y de la Luna.

Pese a querer castigar a aquel dios travieso, los dioses gemelos Feldrin y Meldrin se sorprendieron ante la belleza de ambos árboles, y decidieron hacer una competición para ver quien tallaba mejor las ramas de esos árboles. Tras crear cientos de esculturas de metal a partir de las ramas de los árboles que nunca paraban de regenerarse, y viendo que ninguno de los dos podía ganar al otro, se aburrieron del juego y se dedicaron a otros menesteres y se olvidaron de las estatuas.

La génesis élfica
A partir de aquellas estatuas olvidadas, el poder de ambos árboles empezaron a animarlas y gradualmente se fueron convirtiendo en seres de carne y hueso. De las tallas del árbol de Sol salieron los elfos “de la luz” (de piel dorada y/o pálida)  como se les denomina actualmente, y del árbol de la Luna los elfos oscuros (de pieles que iban desde el negro ébano hasta un gris mortecino).

Enfrentados por el dominio de recursos, ambas razas élficas dejaron atrás el bosque salvo un pequeño grupo de los que serían conocidos en adelante como elfos de los bosques, una mezcla heterogénea de elfos de la luz y oscuros que montarían guardia sobre los árboles gemelos y tomando los bosques con el tiempo como su hogar.

Las dos razas de elfos prosiguieron con su eterna enemistad, ya carente de sentido, en los siglos venideros, hasta que estalló la gran guerra entre ambos. Durante dicha guerra, un elfo de la luz y una elfa oscura se enamoraron. Asqueados ambos amantes e impotentes por acabar dicha guerra que había costado la vida de millones,  reunieron un nutrido grupo de desertores de ambas razas y huyeron al frío norte, donde se establecieron como un grupo de tribus nómadas, sin as comodidades de la civilización. Con el trascurso de las generaciones, ambas razas se irían mezclando hasta dar origen a una raza conocida como los elfos del hielo.

Mientras tanto, la guerra había llegado a un punto crítico en el cuál los elfos oscuros estuvieron a punto de ser aniquilados por sus primos. Fue entonces cuando las tres diosas que jamás han de ser nombradas y que solamente son conocidas por sus apelativos, sedujeron a sus gobernantes con la promesa de salvar a su pueblo. Tras aceptar el pacto, las tres enseñaron oscuras artes a los que serían sus esclavos y tras esto, con fuerzas renovadas y con refuerzos de la mismísima oscuridad, lograron repeler a los invasores.

Debilitados por la larga lucha, ambos contendientes se retiraron mientras los elfos oscuros seguirían corrompiéndose (salvo algunos grupos disidentes que escaparían antes de ser corrompidos del todo)  hasta generar la siniestra y decadente civilización que gobiernan con puño ensangrentado, mientras son repudiados y a la vez temidos por el resto de los mortales.

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1 comentario
  1. bairrin dijo:

    Estos son los primeros pasos de ese wargame genérico que querías crear?Ánimo!!

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